CUANDO LA PAREJA ES LA CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA DE TU GENERACIÓN.

¿Tienes una pareja que se parece a tu padre o a tu madre y crees que es casualidad? La buena o mala suerte en el amor, no es más que el resultado de una búsqueda inconsciente y elección propia, pues estamos eligiendo conforme a unos criterios inconscientes relacionados con el perfil de nuestros padres y ancestros.

Los motivos por los que elegimos a nuestra pareja son diferentes, pero todos están relacionados con nuestros progenitores y con nuestras CREENCIAS INCULCADAS ACERCA DE LO QUE ES EL AMOR.

1º; Cuando elegimos parejas que son nuestros DOBLES. Estas parejas son parecidas a nosotros, relaciones dobles o hermandales. Sentimos que se parecen a nosotros incluso física o psicológicamente. Éste tipo de relaciones suelen ser las más duraderas, son las más compatibles pero las menos comunes. Normalmente nuestros padres eran tan bien dobles.

2º; Cuando elegimos parejas OPUESTAS. Son las relaciones “Maestras” las que más nos hacen madurar. Aquello de “los polos opuestos se atraen” tiene sentido en este tipo de relaciones, hay mucha química pero  lo difícil es mantenerse en este tipo de relaciones “sin morir en el intento” ya que nos reflejan cosas que no nos gustan de nosotros mismos o directamente tienen carácter opuestos en aspectos esenciales.

El otro es elegido inconscientemente para aprender a aceptar nuestra sombra, aprender a poner limites o amarnos. Ese patrón de buscar el opuesto y los enfrentamientos en pareja como algo “normal” probablemente lo hayamos visto en la familia, en nuestros padres, relaciones difíciles por caracteres diferentes.

Para vivir lo más armonizados posibles, ambos miembros tendrán que aprender a ser muy humildes, dejar que su pareja sea como quiera ser y no juzgarla. Para saber qué es lo que tenemos que aprender nos haremos dos preguntas: 1. ¿Qué es lo que me encanta de esta persona? 2. ¿Qué es lo que no soporto de esta persona? Lo bueno y lo malo del otro es un espejo nuestro en algún área de nuestra vida. Si estás a tiempo y puedes, te recomiendo aprender y dejarlas. 

3º; Cuando tu pareja es DOBLE DE ALGUNO DE TUS PROGENITORES.  Aquí estamos casi todos. Elegimos a personas que por un lado, nos permitan continuar con el rol del progenitor con el que nos identificamos.

A ver es fácil; por ejemplo te pareces más a tu madre entonces inconscientemente, asumes este rol de madre y asumes el comportamiento de tu madre en pareja (patrón sacrificada, rescatadora….) y atraes o eliges, el perfil de padre que tuviste con el fin “simbólico e inconsciente” de ayudar a tu madre y al mismo tiempo, conseguir eso que a ti te faltó o faltó a tu madre, ¿reconocimiento, afecto, seguridad?. 

Es decir, elegirás inconscientemente  una pareja, a la que le exigirás que te de eso que te faltó y que te permita además, seguir ejerciendo el rol que tu madre tenía con tu padre, para suplir la carencia inconsciente que arrastras tú y tu transgeneracional.

Otro ejemplo es el de un chico que sintió que su padre no le reconocía y de mayor sigue buscándolo fuera ese reconocimiento (perfil del dependiente emocional). A su pareja, él le de todo el amor y reconocimiento que él no recibió pero ojono desde el amor sino buscando recibir para suplir su carencia Como le falta, elegirá una persona que se lo da al principio pero luego será “ausente” y sentirá que no le quieren enganchándose en esa relación buscando el amor que nunca llega porque el amor PARTE DE UNO MISMO HACIA FUERA Y NO AL REVÉS.

Nuestros padres como digo, son las primeras figuras amorosas y nuestros modelos de referencia y lo que aprendemos en la infancia acerca de como “amar”, será en nuestra edad adulta nuestro patrón de comportamiento. Es en la niñez, donde recibimos nuestras primeras “lecciones” de lo que será nuestro futuro amoroso, interiorizandolas hasta trasladarlas a las capas más profundas de nuestro cerebro subconsciente.

Y es este patrón mientras no se haga consciente y decidamos cambiarlo, el responsable de nuestras elecciones en la edad adulta.

Así, algo que parece tan inofensivo como la forma de tratar a su pareja o a los hijos está determinando su futuro amoroso.

Así, cuando la mirada de nuestros padres fue tolerante, sana, afectuosa hacia el otro miembro de la pareja y hacia nosotros (o sea nadie) o en su defecto, cuando hemos hecho un trabajo personal profundo de aprender a amarnos en la edad adulta y trascender este patrón…entonces, nos sentimos personas merecedoras de amor y respeto y vemos la pareja, como un lugar de compartir, dar y recibir sin reproches ni exigencias, ni imitar ningún rol materno o paterno y elegimos parejas donde nos relacionamos más con el “doble”, o complementarias, y sobre todo personas tranquilas que nos tratan bien. 

En cambio, cuando hubo dolor, reproches, tendencia a depender del otro para valorarse uno mismo, cuando  nos falto reconocimiento, amor o seguridad entonces interiorizamos que “amar es sufrir” e inconscientemente en la edad adulta, elegimos a quienes nos hacen revivir esas mismas situaciones incluso como una forma de “vengar o rescatar” al padre o la madre.

¿Como trascender el patrón?
Primero, entendiendo el Propósito de la relación, esa persona no llegó a tu vida por casualidad tal y como explico en mis Taller,  “Logra tu Indepedencia Emocional” en el que dedico gran parte del temario al transgeneracional.

Segundo, aprendiendo a amarnos y a decir a nuestra pareja; no eres mi padre, no tengo que buscar en ti lo que no me dieron ellos, sino que tengo que aprender a sentirme feliz y amado por mí mismo.

Por eso, estas situaciones conflictivas NO SE SOLUCIONAN cambiando de pareja, ya que el patrón está instalado y atraeremos a otras similares.

Insisto; la información de nuestro “clan” traspasada de generación a generación, sólo puede pararse si tomamos conciencia de que estamos repitiendo una conducta que no es “nuestra” y valientemente decidimos dejarlo, cambiar de actitud. Siento romper con el romanticismo o paradigma de la mala o buena suerte en el “amor” pero, en realidad, el otro no es el verdugo ni está ahí por azar, sino el que te permite tomar conciencia del estado en el que te encuentras para superarte a ti mismo.

Si no hacemos este trabajo con nosotros mismos, NO podremos vivir en libertad. Seguiremos repitiendo las mismas situaciones del pasado y nuestras creencias serán reforzadas por nuestras nuevas experiencias, atrapados en el círculo vicioso “de la mala suerte con las parejas” o la creencia limitante de “que todos los hombres/mujeres son iguales”.

Si te ocurre esto y quieres vivir tu propia relación sentimental tal y como mereces, empieza a conocerte y a llenar tu soledad contigo mism@. Prueba una sesión personalizada o asiste a una clase del curso “Logra tu independencia emocional” donde se te ayudar a desprogramar este patrón inconsciente.

Una de las dinámicas que utilizo es definir el perfil que eres conforme a tus pasiones y valores y el perfil de pareja que de modo consciente desearías para tu vida, ya que esto pondrá en evidencia que no estás eligiendo conforme a tu verdadero criterio o por el contrario si. 

En tu camino de auto-descubrimiento “reparador” tendrás que empezar a conocer gente nueva o mirar a tu entorno con las nuevas gafas de conciencia. En realidad amar a un hombre y elegirlo como pareja también es un acto consciente de aceptación de sus valores y sus características personales, que nos atraen más o menos en función de nuestra madurez y de nuestra experiencia. Debe ser una decisión libre, consciente y responsable. 

Accede a la conciencia de quién eres, conoce tus gustos, aficiones, conoce tu silencio, abraza tu soledad y te darás cuenta que no viniste incompleto y que decir adiós a una pareja, es hola a ti mismo. Te aseguro que el perfil de persona con la que deseas estar, existe ¡no te conformes con menos! pero primero, enamórate de ti.
Henar 656380049.